Todo termina y toca despedir a nuestros americanos. Nuestros, porque durante una semana han formado parte de nuestra familia y, durante dos, acogieron a nuestros alumnos haciéndoles sentir como en sus propias casas, como decía Madre Mª José.
La experiencia ha sido muy enriquecedora y confiamos en que estos lazos recién atados, continúen enlazados durante mucho tiempo.
Terminó la velada entre lágrimas, la emoción se palpaba en el ambiente.

Al día siguiente, últimos abrazos y despedidas. Ellos van a pasar por Sevilla antes de regresar a su tierra, mientras que los nuestros se consuelan poniendo sus esperanzas en el curso que viene.