a lluvia nos impidió celebrar el Día de San José, pero ayer sí que pudimos disfrutar del día de la Virgen de los Desamparados. Ese día especial en el que los niños cuelgan el uniforme, saltan en las camas elásticas o en el castillo o fabrican espadas mientras otros se enfrentan a competiciones, aprenden a montar en quads o en bici, a pescar o a hacer figuras con globos con las caritas pintadas de mil maneras. No faltó ni la mesa de ping-pong ni los futbolines; ni los bolos, ni el karaoke, ni el mercadillo. Todo volvió a ocupar su puesto para nuestro gran día y, tras la Eucaristía, el patio se llenó de feliz bullicio.

La diversión durante la mañana fue rotunda. Durante las horas restantes, las aulas mantuvieron ese toque festivo con diversas actividades, aunque la mayoría hicieron que el cole pasara a ser KineCole por un día.

Desde aquí, nuestra felicitación a la Congregación.